En las pausas insomnes en los ojos glaciales en el gesto ritual de la amenaza el vocero del odio estrena sus enigmas hinca roedor sus dientes en el humo recobra la prudencia de su miedo impalpable
en la cábala oscura en el martirio en cierne en el postigo abierto a la amenaza las larvas del odio se hacen adultas los recientes acechos se organizan la extenuada blasfemia nos anega
en el nuevo desvelo en la hipótesis vieja en la azul cicatriz de la amenaza la provincia dei odio se vuelve inhabitable y hay delirios que copan el futuro en el adviento de la noche mala
así y todo el absurdo resplandor el amago presente e infinito esa letal rampante hiedra de la amenaza pueden ser reintegrados a su túnel de origen si uno aprende el idioma de la muerte y no lo olvida en vida.
Precisamente me acordaba yo de usted mi estimado, respetado y bien querido Benedetti, y de que nunca había yo leído nada de su obra poética, y curiosamente ha sido usted (contrario a la ortodoxia) quien me ha buscado, acordando se de este pobre analfabeto*, y es así que viene a mi memoria un termino acuñado (o al menos eso creo) por "Que Nunca Lees": "diosidencia", es pues, muy por encima del azar y tan solo un peldaño por debajo de "Él" que iluminando me en mi ignorancia poética, me ha hecho usted testigo de una "seBenedettipia" y no me queda mas que decir: GRACIAS ^_^
Eres un híbrido extraño, algo creado por la mano de dios y quimerizado por la iglesia. Pues es dios, quien te ha ayudado a obtener todo aquello por lo que vale la pena vivir y es la iglesia que te ha puesto las ataduras que te impiden ver.. las ataduras y... quisiera ser yo, quien... quien te liberara de esa venda que te impide ver, pero es imposible hacerlo sin terminar enredado en aquella trampa que te aprisiona y quisiera ser yo quien te gritara la verdad, pero es entonces que resuena en mi cerebro, cual relámpago dejando tras de sí su estrépito, una voz que dice "recuerda pues, que la única verdad absoluta, es que no hay tal" y es entonces que pienso; sea pues el tiempo, mas aún, que sea tu propia fuerza y no un insulso soñador quien te lleve a ese lugar donde las vendas y las ataduras no hacen efecto, que sea tu voluntad y no estos sueños, lo que te permita ver que los edificios algún día volverán a lo que Él les dijo que fueran (piedras), que las palabras de hombre, el tiempo, irremediablemente las arrastra, pero el amor divino jamás nos abandonará, pues así como trasciende la nuestra vida, igualmente sobrepasa la muerte.
Soy nada, en tierra de nadie,
soy "...el no se que, que tiene no se quien, en no se donde...",
soy simplemente del viento un pasajero,
en esta vida otro viajero, que sin duda partirá.