Trastes contra la madera,
cuerdas contra los trastes,
dedos contra las cuerdas,
el sentimiento contra las venas,
pero sobre todo pasión,
pasión contra el corazón.
Energía magnética,
fuerza caprichosa,
y pensar que todo comenzó
como nuestro sistema solar:
solo con un sol.
Puedo maldecir por muchas razones
al idiota que se dijo mi maestro
pero no puedo reprocharle
la magia que hizo nacer
entre tu y yo,
no puedo reprocharle
ese solo…ese único sol.
Y ahora, pese a altas y bajas,
puedo decirte, con toda certeza
que bien la muerte
podrá arrancarme el alma entera,
pero jamás arrancará
mis manos muertas de tu diapasón.