El destino, que verdad tan única
Que falsedad tan constante.
Que fuerza tan inflexible
Que tinta tan deleble.
Hay momentos en los cuales
Me siento tan francamente libre
Por no creer en el destino,
Y hay otros en los que me siento
Tan místicamente estúpido
Por pensar; ¿existirá?
Hoy como muchos otros días
Me encuentro noqueado,
Hoy conspiro con migo
En contra mía,
Justo ahora, como hace 8,760 horas
He entregado mi corazón
A la sórdida y monótona tristeza
Que me acorrala sin mayor cura
Que la voluntad que no tengo,
El norte que hace mucho perdí.
Y es ahora, que así
Como me niego a la vida
Escribo mi destino.